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PODER, LOS GENIOS INVISIBLES DE LA CIUDAD. Reseña y Realidad.

  • Foto del escritor: Moises Aviléz-Álvarez
    Moises Aviléz-Álvarez
  • 15 may 2020
  • 7 min de lectura

Actualizado: 9 jun 2020



Por Moisés Adrián Aviléz Álvarez

Santa Marta. – Diciembre de 2017.


El libro Poder los genios invisibles de la ciudad, escrito por el italiano Guglielmo Ferrero, está dedicado al estudio del poder político ahondando a través de la categoría de legitimidad y que en la actualidad está relacionada con la gobernabilidad o estabilidad de los Estados.

En la actualidad los entendidos, hablan sobre una democracia en crisis, se habla de gobernabilidad o ingobernabilidad, siendo el tema una arista de tal crisis; Ferrero descubrió en siete páginas escritas por Talleyrand los principios de la legitimidad como una teoría y praxis, siendo esta lo que supondría estabilidad o gobernabilidad de los Estados, pero para entender lo que nos dice Ferrero en su libro “poder, los genios invisibles de la ciudad” sobre la legitimidad y el poder debemos entender sobre “la razón de la obediencia”. Y en este escrito tal reseña del libro de Ferrero en relación con la crisis democrática actual.

Cabria preguntarnos: ¿que significa la teoría de Ferrero para la crisis democrática actual? si lo vemos desde el punto de vista histórico habría que centrarnos en la Italia de principio del siglo veinte, cuando el fascismo si bien había logrado unificar Italia, era más bien un peligro y hacer un paralelo con la realidad que vivimos. Aun cuando no estamos en Estados fascistas, si estamos en regímenes que pudieren decirse que son regímenes de impostura.

Su gran preocupación era la legitimidad o más bien la ilegitimidad, la restauración de la autoridad y de la legalidad, ausencia que atentaba contra la democracia, esto se evidencio al final de la primera guerra mundial cuando Ferrero se encarnizo en una lucha contra los nacionalismos.

Todo lo vivido por Ferrero en la Italia de Mussolini lo llevo a diferenciar tres formas de poder: la legitimidad, la ilegitimidad y la cuasilegitimidad cercadas por la convivencia pacifica o el miedo. Porque el poder cuando descansa en la fuerza tiene miedo y solo la legitimidad como un genio invisible lo despoja de él.

Y es que Ferrero toma el estudio del poder desde el límite que debe tener este, dentro de la posición patológica que habla de que el poder no puede ser divinizado ni satanizado, sino limitado.

Ferrero construye su teoría del poder desde la legitimidad, siendo este el tema central de las democracias actuales por su influencia en lo que se ha denominado gobernabilidad o estabilidad, “para Ferrero la legitimidad no es otra cosa que la obediencia, el consentimiento libremente expresado -de manera consciente o inconsciente- por los gobernados respecto de los gobernantes”[1].

¿Pero porque se obedece? Se obedece por la legitimidad, y porque hay una conciencia social que se identifica con la democracia. Pero esa legitimidad encuentra varios obstáculos para realizarse, el primero la Revolución porque se construye desde la fuerza, y el segundo es la impostura, ósea la mentira o falsificación en política. ¿Estamos en impostura constante en nuestros Estados?

Y es en este punto, en la impostura, en donde se toca nuestra realidad, la actualidad democrática de muchos países de América Latina, la farsa de la democracia, que nos lleva por una corrupción burocrática.

Ahora, cuales podrían ser las soluciones a esa crisis de la democracia socavada por la impostura o por la farsa de la realidad, la teoría avizora tres corrientes que propugnan por dar el remedio: el neocontractualismo, el afianzamiento del estado de derecho radicalmente democrático y el republicanismo. Inclinándose Ferrero por esta última corriente, pero entendiendo el Republicanismo tal cual como lo plantea Philip Pettit en su libro “Republicanismo, una teoría sobre la libertad y el gobierno”, cuando nos explica el concepto de Libertad desde el punto de vista Republicano así “el estatus social correspondiente a estar relativamente a salvo de la interferencia arbitraria de otros, y de ser capaz de disfrutar de un cierto sentido de la seguridad y de la paridad con ellos. Este enfoque presenta así la libertad como no-dominación: como una condición según la cual la persona es más o menos inmune, y más o menos notoriamente inmune, a interferencias arbitrarias”[2]. Quedando expuesta tal idea de Libertad por la impostura de sistemas falsos, en nuestra realidad.

Ferrero en su libro, con la intención eficaz de dar un verdadero retrato de la impostura, narra como la dictadura se hizo con el poder en Italia, y hace un parangón histórico con Napoleón Bonaparte, sobre todo cuando dice que: “Bonaparte no se había quedado corto. Prácticamente todo estaba en sus manos sin límites y sin control: la suprema dirección de la paz y de la guerra, la iniciativa para proponer leyes, el nombramiento de las personas que deberían ocupar los puestos de la administración, del ejército, de la diplomacia, de la judicatura… El senado y el Primer Cónsul, junto con sus criaturas… reinaban en el centro de la Constitución futurista como si fueran los auténticos soberanos, teniendo a sus pies encadenado al pretendido: el pueblo”[3].

Y es de esa clase de imposturas las que se viven en realidades de América, como por ejemplo en Venezuela con una Asamblea Nacional de oposición elegida por el pueblo y una Asamblea Nacional Constituyente (oficialista) que usurpa funciones a la asamblea legalmente establecida.

O cuando nuestra constitución de 1991 dice que existen mecanismos de participación ciudadana, pero estas se encuentran reglamentadas para que realmente la ciudadanía no acceda a ellas.

Y son nuestras sociedades adueñadas por el miedo y la violencia, por poderes legislativos que solo son objetos utilitarios de una democracia representativa de impostura. Aunque no se les aplique la desaparición como se le aplico al diputado Matteotti[4].


Teniendo en cuenta que el poder es fuerza es violencia, Napoleón gobernó sobre la fuerza de las bayonetas, nunca fue legítimo, además Napoleón confundió la fuerza con la legitimidad; ¿será que en nuestra realidad y asentados en los regímenes democráticos, nuestros gobernantes tienen la misma confusión?

Es por ello que nuestras sociedades viven en dos polos: legitimidad y violencia como decía Ferrero, y en nuestros sistemas democráticos imperfectos, el miedo no deja que el legislativo se reforme, y en la tímida participación ciudadana podemos hablar del abstencionismo en nuestros sistemas democráticos, teniendo al abstencionismo como la muerte lenta de la legitimidad.

A través de la historia existieron diferentes legitimidades, según el momento y teniendo en cuenta que la legitimidad es verdad social, es diacrónica, teniendo a la legitimidad monárquica, legitimidad democrática y legitimidad constitucional como referentes históricos. Y la actual legitimidad constitucional en impostura de acuerdo con la realidad, una farsa, una mentira que se ha vuelto común y que sirve para que la elite burocrática se perpetúe.

Además de lo anterior Ferrero encuentra cuatro principios de legitimidad: electivo, hereditario, aristocrático monárquico y democrático, siendo este último fundamentado en la soberanía popular, con elecciones libres de representantes. Pero todo lo que no se encuentre marcado por esos cuatro principios de legitimidad es arbitrario, totalitario, ilegitimo. Y esa idea de soberanía popular para establecerse en cada Estado debió sortear luchas intestinas en cada Estado, como es el caso de Italia, en donde la reacción de la burguesía instauro una dictadura, una dictadura con miedo de todos. Una Prelegitimidad.

Los principios de legitimidad establecen los sujetos sobre los que recae el derecho de mando y el deber de obediencia y quienes se atreven a violar estos principios “caen presos del más espantoso de los miedos”. Por eso los genios invisibles deben despojar al poder legítimo del miedo y limitar el espíritu revolucionario que desea cambiarlos.

Pero en nuestra Nación, en donde el abstencionismo estriba en casi el 60 por ciento, la impostura se abre camino, diríamos que nuestros gobernantes son ilegítimos, no se cumple con los principios de participación democrática. Existe un claro rechazo al sistema democrático, pero para Ferrero “los principios de legitimidad humanizan y endulzan el poder, porque está en su naturaleza que sean espontánea y automáticamente aceptados como razonables y justos, tanto por los que mandan, como por la mayoría de los llamados a obedecer”.[5]

Pero en un sistema en el cual el ciudadano no se siente a gusto, e incluso aún tiene rasgos de violencia, y en algunos casos de violencia de Estado, no se reduce el empleo de la fuerza. ¿Existe pues miedo en los gobernantes del país aún? ¿Las relaciones sociales en Colombia no han abandonado la coacción? ¿Esta nuestro Estado en Prelegitimidad?

Este último interrogante puede ser resuelto también por Ferrero en el libro cuando nos dice: “En el Estado legítimo, el poder y los súbditos están igualmente obligados a respetar el principio de legitimidad, y de ese común respeto deriva una suerte de equilibrio que convierte la tarea de gobierno en un menester relativamente fácil y seguro. En el Estado prelegitimo el poder debe respetar el principio que le sirve de sustento porque ningún gobierno podrá esperar educar a sus súbditos en el respeto a algo que el mismo no respeta pero, al mismo tiempo, una parte substancial de la población no lo admite y se encuentra en un estado de desobediencia potencial, manifiesto o latente”[6]. Es decir que la respuesta seria afirmativa, Colombia es un Estado Prelegitimo.

Ferrero nos plantea y nos hace preguntar si nuestro Estado o régimen es de impostura, si es prelegitimo o no, y nos abre una puerta a una posible solución a una crisis, cual es la corriente Republicana como una bifurcación en el camino de las teorías liberales.

En suma el estudio de la legitimidad por Ferrero resulta muy actual, sobre todo en el contexto en el que estamos, de importancia social para analizar la realidad político social que nos subyace y que nos puede marcar un futuro que a veces parece incierto, pues se debate entre el miedo y desobediencia.

[1] GARCIA, Eloy, Estudio introductorio: Ferrero y la crisis de la legitimidad democrática: la democracia ante su momento maquiavélico, en Prologo a Poder los genios invisibles de la Ciudad, de FERRERO, Guglielmo, Pág. 29, edit. Tecnos, Madrid, 1998. [2] PETTIT, Philip, Republicanismo, una teoría sobre la libertad y el gobierno, pag. 12, editorial Paidos, Barcelona, 1999. [3] FERRERO, Guglielmo, Poder los genios invisibles de la Ciudad, Pág. 61, edit. Tecnos, Madrid, 1998. Traducción de Eloy García. [4] GIACOMO MATTEOTTI, diputado asesinado por fuerzas fascistas adeptas a Mussolini, secuestrado el 10 de junio de 1924 en Roma, y se encontró su cuerpo en estado de descomposición el 16 de agosto del mismo año.


[5] OB. CIT. Pag. 97.

[6] OB. CIT. Pag. 191

 
 
 

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